30.
Sedujiste cada poro del lienzo de mi piel,
plasmando poesía
con el vaivén de tus pestañas
y dos faroles parlanchines
que desarmaron todo.
Dejaste tu huella dactilar impregnada
en cada recorrido de tu lengua
por mi cuello,
como columna serliana
por tus incontables besos ofrecidos.
Hilvanaste cada uno de mis pensamientos
y diseñaste tu alfombra persa,
rica en colorido,
más carente de contenido
porque no estaba ahí.
Encontré mi norte,
hacia el sur,
aislado y absorto:
donde ya no puedes verme.
plasmando poesía
con el vaivén de tus pestañas
y dos faroles parlanchines
que desarmaron todo.
Dejaste tu huella dactilar impregnada
en cada recorrido de tu lengua
por mi cuello,
como columna serliana
por tus incontables besos ofrecidos.
Hilvanaste cada uno de mis pensamientos
y diseñaste tu alfombra persa,
rica en colorido,
más carente de contenido
porque no estaba ahí.
Encontré mi norte,
hacia el sur,
aislado y absorto:
donde ya no puedes verme.
Comentarios
Publicar un comentario