Lluvia.
Dicen que
los besos recibidos en tu regazo
son cálidos y románticos
y que tu compañía en la madrugada
es la mejor consejera
o la ocasión propicia
para una taza de chocolate.
Que rebalsas pensamientos efímeros
navegables, en un barco de papel
Que haces germinar la rima de éste verso
como aluvión de puntos y comas
que se deslizan por mis dedos
con trazos sinuosos sobre tu pelo.
Dicen, de tí,
que carcomes los cimientos
en la oquedad de la sonrisa que sucumbe
a tus movimientos siniestros
que destilan por la pared.
En el silencio inducido
por el ritmo y compás de espera
que resuena acá en mi lecho,
Expreso:
Lluvia:
¡Esperé por tí!
los besos recibidos en tu regazo
son cálidos y románticos
y que tu compañía en la madrugada
es la mejor consejera
o la ocasión propicia
para una taza de chocolate.
Que rebalsas pensamientos efímeros
navegables, en un barco de papel
Que haces germinar la rima de éste verso
como aluvión de puntos y comas
que se deslizan por mis dedos
con trazos sinuosos sobre tu pelo.
Dicen, de tí,
que carcomes los cimientos
en la oquedad de la sonrisa que sucumbe
a tus movimientos siniestros
que destilan por la pared.
En el silencio inducido
por el ritmo y compás de espera
que resuena acá en mi lecho,
Expreso:
Lluvia:
¡Esperé por tí!
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