Arquitectura, Software y "La Vieja Escuela"

Hace un mes, estuve en un cursillo impartido por dos arquitectos de la ciudad de Guatemala en Quetzaltenango, Rafael Yee y Alejandro Biguria; por medio de Ciudad de la Imaginación, locación enfocada en los encuentros, conferencias y capacitaciones para jóvenes en mi ciudad, Quetzaltenango.

El taller consistió en la implementación del programa Rhino para diseño - en todas sus manifestaciones - grasshopper y Rhino Scripts; herramientas para desarrrollar diseños paramétricos, en función de parámetros que dictaminan comportamientos o soluciones específicas a cada problema planteado.

Desde el punto de vista "polìtico" - por así plantearlo - representó volver a ponerme en la jugada de mi carrera de profesión, y a la cual le he dedicado una inversión importante de tiempo de mi vida: la arquitectura. Para los directivos de Ciudad de la Imaginación, por su parte, era un motivo de sorpresa, pues; una semana antes había participado en la conformación del Primer Festival del Libro en Xela, FLEX, el cual reunió a las principales casas editoras, cartoneras e independientes, junto a grandes editoriales con presencia en Guatemala. Mi participación dentro de FLEX se circunscribió a Poetry Slam Xela, colectivo del cual soy coordinador desde su fundación, hasta la fecha.

Entrando a detalle de lo que pude aprender en el taller, me puse a analizar más allá de lo que significaba "actualizarme" en cuanto a nuevas tendencias de diseño y tecnologìa aplicaa para mi carrera:

Por una parte, estudiar carreras técnicas - como la mía - significa que serás presa de la actualización de por vida de nuevos programas de diseño para ser "competitivos" en el mundo global que aglutina ahora a la arquitectura, y mi formación universitaria - claramente - está un poco distante (por no decirlo abiertamente) del acercamiento a éstas nuevas plataformas para desarrollar la creatividad.

Por otro lado, deja a la arquitectura desprovista de la misma academia, a mi parecer. Ahora, cualquier persona puede "diseñar, renderizar, presentar y vender" un proyecto arquitectónico: sólo basta saber lo básico de sketchup, autocad, 3Dmax, Lumion, Rhino, Photoshop - entre otros - y "ya eres un profesional de la arquitectura". 

Dsicutía, posteriormente al taller, con alumnos de universidades latinoamericanas en un grupo que patrocina el Arquitecto German Salas, de Argentina; denominado C+A Futuros Arquitectos; el papel que la creatividad desempeña en la propuesta de un estudiante de arquitectura, o un profesional, porque hace uso del entorno, los factores climáticos, socioeconómicos y culturales para dar una respuesta propicia al lugar de intervención. Sin embargo, ésa misma tecnificación de la creatividad produce - ahora - elementos de "no lugares" - que Jacques Derrida ejemplificaba con su teorìa del Caos, y otros filòsofos postmodernistas - donde, cualquiera puede ser "arquitecto" al nomás tener el conocimiento del manejo de las herramientas, MÁS desconocer el por qué de la praxis de los arquitectos de la "vieja escuela".

En el referido grupo, los alumnos postean, casi a diario, renders (presentaciones a color de las propuestas arquitectònicas) pero, en los mismos, no se sabe si es creación arquitectónica propiamente dicha, o es una falsificación de proyectos previamente realizados por estudios de arquitectura de renombre. Si bien, un render vende el proyecto, no ejemplifica los procesos para culminar en èsa propuesta, opinión personal, aclaro.

Cuando estuve estudiando en Panamá, pude ver la ignorancia y la dependencia de la tecnología para proyectar arquitectura. Los arquitectos, colombianos en su mayoría, disponían de los días en tres etapas: La primera, la realización de sketchs y conceptualizaciòn, la segunda, propuesta y la tercera; maquetas físicas de las propuestas. La mayoría de estudiantes de universidades privadas, NO podían sketchear a mano alzada, no fueron inculcados con ésa escuela, dependían directamente de la computadora para sacar a flote su creatividad. Posteriormente, no tenían capacidad fina para desarrollar maquetas fìsicas.

A lo que quiero llegar es que, si bien, la tecnología nos ayudó a descubrir la cuarta dimensión: el espacio, y el desconocerla o no saber aplicarla óptimamente significa perder tiempo valioso para desarrollar las propuestas mismas, no debe desvirtuarse la "vieja escuela" de la arquitectura, para presentar propuestas auténticas, en beneficio de la sociedad a la cual se sirve.

No podemos ser arquitectos que dependeremos únicamente de un software, porque, en el pasado, era la lógica, el entorno y la creatividad; los únicos instrumentos que hicieron grandes hazañas y proezas de arquitectura e ingeniería, sin embargo, tampoco podemos aislarnos al no querer aprender y actualizar el conocimiento para estar a la vanguardia en el campo global, a donde seremos lanzados próximamente.


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