EL VAIVÉN DEL VIENTO, comentario sobre poemario Díptico, escrito por el poeta y arquitecto Edgar García Robles.
Cuando leo el slogan: "nuestras vidas sometidas
al vaivén del viento", recuerdo la Oda a las cosas o el poema Walking Around de
Pablo Neruda
Yo voy por casas,
calles,
ascensores,
tocando cosas,
divisando objetos
que en secreto ambiciono
También veo a Marielena frente a mí,
recitándome un poema llamado: Don Correcto (que casualmente es el primer texto
que me encuentro al abrir el libro en la pág. 44)
veo a Donald bailando salsa, cantando en un
karaoke
veo a Marielena respirando aire de libertad en
un muelle en el lago de Atitlán
veo a Donald y Marielena caminando juntos en
la calle Santander de Panajachel
veo a Donald y Marielena haciendo versos en el
kiosko del parque central de Xela.
veo a Marielena ganando un poetry slam en
diciembre del 2012 en el jardín de Casa Noj
veo a Donald con la melancolía que le causa un
hermoso lago en sus poemas: Abril.
Optaré para expiar mis penasen remas entre las aguasde ese hermoso lago
veo a Donald observando el cerrito de oro y un
hermoso atardecer del poema Atitlán al escribir:
Me sentiré desnudoy me cobijarás con tus montañasme refugiaré entre tus piedras
me detengo en el poema La calle
noto el olvido, la desesperación, la nostalgia
y la añoranza cuando leo:
la calle nuevamente brillani vos, ni, yo, podremos recordarla más.
al leer estos versos recuerdo el poema del
poeta mexicano René Morales Hernández cuando escribe:
Soy feliz porque olvidaré todomenos la calle mojada y un par de cosasque no tienen ninguna importancia
Desde el primer poema Donald con mucha
sencillez en sus textos nos lleva a un mundo de cosas cotidianas y recuerdo los versos de la poeta brasileña Teresinka Pereira en su poema
Cosas cotidianas:
Alzarse por la cuerdadel poemahacia el absoluto quererpuede ser labor y consuelo.Vagabundo o académicoel ser humano es ante todoorgulloso de sus hazañas.
Cosas cotidianas que quizás los que nos
dedicamos a este bello oficio de la arquitectura, nos encontramos en calles, en
la casa, en el arte, en urbanismo, entre chunces y cachivaches como el mismo lo describe en "Esquinas"
hasta pasar por la "Arquitectura" y una oda al "Teatro de Efraín
Recinos". Me encanta el recorrido por esa montaña rusa, donde nos
encontramos con la ternura, el desamor y la nostalgia que algún amor nos ha
dejado a todos sin excepción, al leer "Fue bueno verte" e invocar las
palabras:
Sólo espero que te vaya bienEn serioNo puedo odiarteTienes la morada en mis reflexionespero, ya es justo que dejeal pasado, donde pertenece
Leo del otro lado del díptico las palabras de
Daniel Matul Romero, al describir paulatinamente a los autores termina
diciendo: una mano toca la violencia y otra mano toca la paz. Lo complemento
diciendo: ambos son zurdos por lo tanto pienso que van buscando un poco más la
paz.
Leo los primeros textos del lado de Marielena
del Díptico y leo como con cada texto nos desgarra el alma y los sueños por algo que ya no está.
Una añoranza al leer ¡sin pretender con ello
que me extrañarás!
Un mundo paralelo en el que Marielena se
recoge el pelo para recogerse la tristeza, zurce calcetines, teje para alguien
un par de cosas, pica finamente un tomate o una cebolla y cocina unos guisos
amorosos.
Marielena es bastante minuciosa con los días,
los planetas, las partes del cuerpo, con el agua de un lago, con las cataratas,
las iglesias, los caminos, las piedras, las veredas, los escondites, las
sombras y con las formas en que la nostalgia nos hace trizas.
Con el transitar por este lado del lado del
Díptico Marielena se desinhibe de muchos prejuicios sociales y después de unirse
a la cruzada llamada "poetryslamxela", leemos a una Marielena capaz
de hacernos recordar el tiempo en el que la suegra fue nuestro peor enemigo, o
la forma tan sutil de desenmascarar a un don correcto, o la forma en el que
nombra a unos besos que jamás debieran de terminar, en pocas palabras este lado
del Díptico describe a: una mujer rebelde, cabrona como les decimos a las
mujeres que no se dejan de nadie, caprichosa en ocasiones, defensora del
feminismo en otras sin dejar la ternura como telón, guión y personaje. Me gustan sus sinceros textos, explicados en
un epílogo subjetivo cuando escribe:
No sigan mi ejemplo
ni mis dichos imiten -si les parece-
mis hechos, que es el lenguaje con el cual les hablo.
DIPTICO
Hacía falta una sincera y profunda
remasterización de "la niña de Guatemala" como en el poema Inocencia
de Donald Urízar.
Hacía falta un manifiesto Zurdo como lo
escribe Donald en el poema "Siendo Zurdo" en la página 50
complementado por Marielena en la página 56.
Hacía falta en un libro una declaración
pública de complicidad tal y como lo escribe Marielena Marroquín en el poema
"Para vos".
Hacía falta una explicación de cómo alguien
puede saberlo todo, sin necesidad de tener un "Facebook que no usa".
Hacía falta declarar qué pasaría en un mundo
paralelo en la vida de un cómplice en "Si no fuera soñadora como
vos".
Hacía falta un díptico, un libro que tiene dos
principios y ningún final, un libro que después de leído desde cualquiera de sus
cauces, confluye en uno solo, cauce que desemboca en nuestra percepción y quizá
en nuestra alma.
A mitad del libro, que nos deja con una
sonrisa, con una mueca de aceptación al leer las palabras de mi amiga del alma
Flor de María Pérez cuando manifiesta:
Vivimos
afortunadamente
en
tiempos más interesantes, en tiempos de poetas empedernidos
y de
escritores paracaidistas.
La belleza está en todas
partes, incluso cuando el dolor nos rodea. La
belleza puede estar en una mirada, en unas palabras escritas después de una
mala noticia, o incluso en el deseo de un abrazo que nunca se materializará. Lo
cierto es que sólo los poetas son capaces de expresar de verdad esta belleza. A
ellos me remito.
Edgar García Robles.
Quetzaltenango, julio de 2014.
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