¿Qué aprendí en el Diplomado en Gestión de Proyectos Culturales y Artísticos, en Ciudad de la Imaginación?
Buenas noches.
Rescato la modalidad del taller participativo que nos incursionó a diversas ramas del arte, comenzando con la pluralidad en la cual estábamos sumidos los veinte "diplos" (término acuñado por Cristina Chavarría) y cuyo objetivo buscaba hilvanar primeramente estas redes de contactos entre los promotores regionales para hacer más producción cultural de vanguardia, alejada del folclorismo y los clichés.
La jornada se volvió interesante a partir de mayo, porque comenzamos a alternar el diplomado con la elaboración de pancartas para las marchas exigiendo la renuncia de otto y baldetti, o la logística para las mismas.
En mi caso, que estaba dentro de las organizaciones de las marchas y en el diplomado - simultáneamente - representó un reto mayor al alternar tiempo y fuerzas para cumplir en ambos espacios.
Aun así, lejos de recibir charlas alusivas a lo bueno que somos nosotros como gestores culturales, todo el tiempo se apeló a nuestra pertinencia cultural, nuestra vinculación directa con la sociedad a la cual serviremos (o servimos) y cómo seremos la proyección de sus necesidades y NO la necesidad propia de crear un proyecto porque simplemente nos guste.
A título personal, rescato la parte operativa y administrativa de los proyectos culturales, pues, la correcta aplicación de estos planes operativos, las evaluaciones del desempeño artístico y su vinculación real después de la presentación son las herramientas que nos servirán posteriormente para presentar los resultados del proyecto y sus alcances reales para campañas de comunicación efectivas y eficaces, o bien, campañas de recaudación de fondos, alianzas estratégicas y promoción de nuestros emprendimientos culturales.
Para finalizar el diplomado, nos impusimos el reto de intervenir el espacio público: tomar la ciudad de Quetzaltenango bajo el nombre #ParoCultural en alusión a la coyuntura política nacional y la necesidad del gremio artístico de generar una nueva lectura de las movilizaciones en función de la cultura, la recuperación del espacio público y el sentido de convivencia entre hermanos.
El Paro Cultural intervino cuatro lugares de la ciudad:
En dichos lugares, los vecinos intervinieron con nosotros, propusieron, indagaron e invitaron a los demás actores de los lugares circundantes, llevando así una paralización parcial de la ciudad a una semana de las elecciones generales para presidente y vicepresidente.
En mi caso, junto a Marielos, Otto, Kan, Karla, Bryan y Aurora; intervinimos el espacio de Los Chocoyos y las diversas reuniones con los promotores artísticos del lugar, colectivos artísticos de otras locaciones y sociedad civil organizada en esa cuadra dieron como resultado un festivalito donde los niños de la cuadra se dieron el festín.
Concluyo con las experiencias compartidas por los gestores con quiénes - seguramente - estaremos haciendo más de algún festival por ahí; la experimentación transdisciplinar que generará este tipo de convenios entre nosotros y nuestros proyectos artísticos personales o colectivos y en retomar ese papel del gestor como articulador, no como el dios que todo lo puede.
Ahora que culminó esta primera promoción vienen nuevas propuestas, análisis a lo interno de PoetrySlamXela, reorganización y redistribución de responsabilidades para los poetas que colaboran conmigo en este proyecto.
https://www.facebook.com/CiudadImaginacion/photos/a.985322674861866.1073741904.347502068643933/985323418195125/?type=3&theater
Durante siete meses recibí un diplomado en Gestión de Proyectos Culturales y Artísticos impartido en Ciudad de la Imaginación, Quetzaltenango como una manera de profesionalizar mi quehacer como poeta, artista y gestor cultural en el suroccidente de Guatemala.
Ciudad de la Imaginación es un centro cultural enfocado en el arte contemporáneo en mi ciudad natal, Quetzaltenango, y un centro alternativo de nuevas ideas y corrientes de pensamiento, apelando al sentido crítico de los fenómenos sociales y artísticos que nos atañen como ciudadanos globales.
Conocí Ciudad de la Imaginación a partir de los festivales AbZurdo en los que participé y desde entonces descubrí un búnker de pensamiento, redes de contactos en el ámbito cultural y colegas arquitectos y diseñadores a los que nos llamaba la atención toda la exploración espacial y mental que, desde nuestros campos de acción, generamos.
Durante el 2012 estuvimos utilizando las instalaciones de Ciudad de la Imaginación para eventos de PoetrySlamXela, colectivo artístico que dirijo desde el 2011 y la buena comunicación con algunos de sus integrantes, participaciones en talleres específicos para arquitectos y conversatorios - entre otras cosas - fueron generando el interés por capacitarme como gestor cultural.
Durante las 26 sesiones del diplomado
estuvimos dialogando sobre ser contemporáneo, los manifiestos
artísticos, el pensamiento decolonical, "design thinking", cómo
estructurar proyectos para recaudación de fondos, estrategias de
comunicación, planes estratégicos, desarrollo del "Business Model
Canvas" y posicionamiento de marcas culturales, las alianzas
estratégicas y la historia del arte y sus diversos matices a lo largo
del siglo XX (no precisamente en este orden que lo escribí, pero a
grandes rasgos, así se desarrolló el mismo, para que se tomen una idea)
El requisito primordial en el diplomado consistía en presentar un proyecto cultural, en marcha o por realizarse, con el cual se aplicaran directamente cada una de las sesiones impartidas por diversos personajes en el ámbito de la gestión cultural latinoamericana: conferencistas de México, Venezuela, España y Guatemala nos fueron mostrando las alternativas a las cuales nosotros podemos apelar como gestores y empresarios culturales para "subsistir" del arte.
Fue en este taller que conocí a otros compañeros de lucha en el quehacer cultural desde diversos ámbitos y perspectivas, a algunos ya los conocía por ser de Xela y por pertenecer al círculo de la poesía en el cual me desenvuelvo, o la arquitectura que es mi quehacer diario; otros más los fui tratando hasta entablar empatía con cada uno de los que mencionaré posteriormente:
El requisito primordial en el diplomado consistía en presentar un proyecto cultural, en marcha o por realizarse, con el cual se aplicaran directamente cada una de las sesiones impartidas por diversos personajes en el ámbito de la gestión cultural latinoamericana: conferencistas de México, Venezuela, España y Guatemala nos fueron mostrando las alternativas a las cuales nosotros podemos apelar como gestores y empresarios culturales para "subsistir" del arte.
Fue en este taller que conocí a otros compañeros de lucha en el quehacer cultural desde diversos ámbitos y perspectivas, a algunos ya los conocía por ser de Xela y por pertenecer al círculo de la poesía en el cual me desenvuelvo, o la arquitectura que es mi quehacer diario; otros más los fui tratando hasta entablar empatía con cada uno de los que mencionaré posteriormente:
David Pellecer, poeta y gestor de la ciudad de Guatemala, Ottoniel Yax, sacerdote maya de Totonicapán,
Luis Villagrán, comunicador y fotógrafo de Mazatenango; Bryan Castro, Santiago Lucas y Jessica de Pac (diseñadores gráficos)
Aurora Chaj, Gabriel Rodríguez, Kukulcán Lainez (arquitectos)
Gustavo De León (músico)
José Míguez (artista visual)
Elma Espejo, Karla Hernández, Silvia Yurrita, María de los Ángeles Rodríguez, (promotoras culturales o interesadas en temas culturales)
Marvin García, Julio Urizar (escritores)
Rescato la modalidad del taller participativo que nos incursionó a diversas ramas del arte, comenzando con la pluralidad en la cual estábamos sumidos los veinte "diplos" (término acuñado por Cristina Chavarría) y cuyo objetivo buscaba hilvanar primeramente estas redes de contactos entre los promotores regionales para hacer más producción cultural de vanguardia, alejada del folclorismo y los clichés.
La jornada se volvió interesante a partir de mayo, porque comenzamos a alternar el diplomado con la elaboración de pancartas para las marchas exigiendo la renuncia de otto y baldetti, o la logística para las mismas.
En mi caso, que estaba dentro de las organizaciones de las marchas y en el diplomado - simultáneamente - representó un reto mayor al alternar tiempo y fuerzas para cumplir en ambos espacios.
Aun así, lejos de recibir charlas alusivas a lo bueno que somos nosotros como gestores culturales, todo el tiempo se apeló a nuestra pertinencia cultural, nuestra vinculación directa con la sociedad a la cual serviremos (o servimos) y cómo seremos la proyección de sus necesidades y NO la necesidad propia de crear un proyecto porque simplemente nos guste.
A título personal, rescato la parte operativa y administrativa de los proyectos culturales, pues, la correcta aplicación de estos planes operativos, las evaluaciones del desempeño artístico y su vinculación real después de la presentación son las herramientas que nos servirán posteriormente para presentar los resultados del proyecto y sus alcances reales para campañas de comunicación efectivas y eficaces, o bien, campañas de recaudación de fondos, alianzas estratégicas y promoción de nuestros emprendimientos culturales.
Para finalizar el diplomado, nos impusimos el reto de intervenir el espacio público: tomar la ciudad de Quetzaltenango bajo el nombre #ParoCultural en alusión a la coyuntura política nacional y la necesidad del gremio artístico de generar una nueva lectura de las movilizaciones en función de la cultura, la recuperación del espacio público y el sentido de convivencia entre hermanos.
El Paro Cultural intervino cuatro lugares de la ciudad:
4 x 4, Galería de Arte Contemporáneo en la colonia El Maestro,
En dichos lugares, los vecinos intervinieron con nosotros, propusieron, indagaron e invitaron a los demás actores de los lugares circundantes, llevando así una paralización parcial de la ciudad a una semana de las elecciones generales para presidente y vicepresidente.
En mi caso, junto a Marielos, Otto, Kan, Karla, Bryan y Aurora; intervinimos el espacio de Los Chocoyos y las diversas reuniones con los promotores artísticos del lugar, colectivos artísticos de otras locaciones y sociedad civil organizada en esa cuadra dieron como resultado un festivalito donde los niños de la cuadra se dieron el festín.
Concluyo con las experiencias compartidas por los gestores con quiénes - seguramente - estaremos haciendo más de algún festival por ahí; la experimentación transdisciplinar que generará este tipo de convenios entre nosotros y nuestros proyectos artísticos personales o colectivos y en retomar ese papel del gestor como articulador, no como el dios que todo lo puede.
Ahora que culminó esta primera promoción vienen nuevas propuestas, análisis a lo interno de PoetrySlamXela, reorganización y redistribución de responsabilidades para los poetas que colaboran conmigo en este proyecto.








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