Atípico septiembre.
No,
Mi intención
no era lastimarte:
Fue salvarte
de una espiral sin centroide definido
En la cual
sólo dábamos vueltas sinrazón.
Así como
erigimos nuestra pequeña muralla,
Y desde el
torreón veíamos el horizonte;
Los intereses
de la mora del conformismo aumentaron,
Trayendo nuestro
esfuerzo a tierra.
No hubo
muertos, espero.
Heridos,
siempre habrá.
No puedes alegar
inconstancia
Cuando el
libido se fue por la mañana.
Siempre existirá
el papel en blanco
Con el
aliento de madrugada a flor de piel
Espetando las
razones por las cuales esperaba verte
Entre mis
sábanas en las mañanas,
Más no
quisiste;
Convertiste nuestro
andar en una rutina
A sabiendas
que mi espíritu anhelaba
El viento
del norte
Para moverme
de lugar.
Ahora,
Siento al
viento
Indicarme un
nuevo paraje para descubrirme,
Perdóname si
entre tu receta de la pasta
En la que
nos convertimos
Aparecía mi
estancia para siempre.
¡Nunca firmé
contrato de permanencia!
Así es esto:
Quédate con
la inversión de tiempo,
Los atardeceres
en el lago,
Las risas de
cualquier vivencia.
Me llevo,
Casi intacta,
La gana de
vivir la vida
Sin ataduras,
sin reclamos,
Sin llamadas
incómodas frente a mis padres,
Sin controles
de mis pasos,
Sin la
garita de peaje
Que convertiste
en nuestro amor
Cuando en mi
naturaleza
Te amé, por
libre.
Donald Urizar.
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