Me hicieron una propuesta...

Cuando comencé la universidad en Quetzaltenango, el exigir las condiciones mínimas necesarias para poder recibir educación de calidad y equiparable a Guatemala me llevó a cuestionar los parámetros de enseñanza implementada por los docentes del Centro Universitario de Occidente de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Dichas acciones comprendieron un papel decisivo para crear un cisma entre el conformismo y la lucha por la educación de calidad, también me valió la pérdida de 4 años de estudios por parte de las injusticias arbitrarias contra mi persona y lo que representaba en aquellos momentos.

Luego comencé con la Biblioteca Otto René Castillo, que desapareció por los compañeros politiqueros que vendieron el movimiento y se quedaron con los libros; la cual estuvo funcionando fuera de las instalaciones de la Universidad por la miopía de la administración de aquel entonces. También dirigí la revista Ju-Na (El papel en idioma maya antiguo) y por medio de éste formato, compartíamos iniciativas de los compañeros, anécdotas, acontecer nacional y cosas que competían directamente al gremio de la arquitectura.

Sin saberlo, estaba involucrándome en activismo político.

Sin embargo, vivir en la tierra de la eterna tiranía tiene sus repercusiones en la política estudiantil de la única universidad "autónoma" de Guatemala: el silencio, se compra a cualquier precio, incluidas las amenazas de muerte de la "honorable" de huelga de todos los dolores...

Pero ése es otro tema.

Desde pequeños, cierto "orgullo" arraigado al Estado de Los Altos ha creado cierta brecha entre la ciudad de Guatemala y Quetzaltenango, y aunque es un golpe al ego, sorpresivamente en la ciudad de Guatemala, todo mi acontecer estudiantil marchó mejor que nunca.

Al volver a Xela, comencé a manejar las redes sociales (facebook y tuiter) como un paliativo para saldar mis emociones por medio de versos, pero también recobré la fuerza de denuncia que venía gestándose en mis venas, considero, desde el momento de nacer.

Estuve escribiendo artículos para la revista virtual Student Magazine, dentro del segmento de cultura; pero el "puesto" me lo gané en los foros y debates políticos existentes en la fanpage de la misma. 

Mucha de mi poesía lleva intrínseco el mensaje social, porque considero que la política es algo que nos atañe a todos por igual.

En San Lucas Tolimán, donde estuve viviendo casi por dos años, logré involucrarme en actividades culturales que benefician a distintos estratos sociales, enfocado en la promoción cultural de artistas emergentes del municipio y desarrollando la gestión debida para su difusión por diversos medios.


Dicha incursión en la política cultural ha valido la asociación de diversos grupos de personas del municipio con una posible candidatura de mi persona para la alcaldía.

Personalmente, como lo he manifestado entre mis círculos de amigos, no descarto algún día pertenecer a un movimiento político. 

Realmente, quién se encarga de hacer gobierno es la gente, sí; pero las decisiones son tomadas - finalmente - por las personas que uno mismo coloca en los puestos claves: alcaldías, concejalías y diputaciones, o el mismo "hueso" del señor presidente.

Y si conocemos cómo actúan cada uno de ellos, la apatía abre el abismo entre el infierno y la vida misma.

PERO, no por eso la apatía debe ganar éstas elecciones del 2015.

Veamos:

No cuento con tres millones de quetzales para financiar una campaña política para la alcaldía.

No cuento con los contactos necesarios entre empresarios de dudosa reputación para vender mi alma por cuatro años de "fama".

Mucha gente del municipio de San Lucas Tolimán y en Sololá conocen de mi trabajo, pero el beneficio de la duda por ser foráneo no favorece a que vaya a ganar las elecciones.

El populismo (al estilo de Gloria Álvarez) ha malacostumbrado a las personas a "regalarles" cosas para comprar voluntades, y mi postura siempre se ha enfocado en los debates, las discusiones y los diálogos coherentes entre ideologías, dejando que fluya así un sano debate para lograr un mejor futuro.

San Lucas es un municipio vírgen.

Carece de una política municipal para turismo ecológico, aún contando con el Cerro Iquitiuw, el cual cuenta con 9 microclimas del bosque húmedo tropical guatemalteco, dos volcanes y la mayoría de fincas de producción de café del departamento de Sololá;



Carece de una política cultural, a pesar del interés reciente del Grupo de Arte Comunitario ARCO - el cual presido - de buscar, formar y promocionar artistas oriundos de San Lucas para comenzar a figurar entre el radar de los pueblos originarios de Sololá.

Cuenta con una orilla hacia el Lago de Atitlán, la cual puede explorarse para la creación de malecones y recobrar ése diálogo entre sus habitantes y su entorno, además del turismo derivado de la interconexión vía lacustre con los demás pueblos de Sololá.




Alberga la mayor población juvenil del departamento: de los 15,462 habitantes (según estimaciones de la Oficina de Planificación Municipal, donde laboré por seis meses) el 60% son jóvenes comprendidos entre los 9 a los 14 años, seguidos de un 25% de jóvenes entre 15 a 30 años. Se cuenta con una población económicamente activa floreciente, pero mal encausada, con poca oferta laboral y malísima oferta educativa que realmente sea consecuente con el entorno en el cual habitan los jóvenes.





Entre sus particularidades urbanísticas, está la posición de la iglesia católica, ubicada a tres manzanas de la Plaza Central, se aleja del patrón del damero colonial español; particularidad que sólo comparte San Pedro Sacatepéquez, Chimaltenango.

Puede dar lugar a la realización del primer proyecto de imagen urbana y planificación territorial más largo de Guatemala: 3.5 kilómetros en línea recta, con un remate visual; El Lago de Atitlán y San Antonio Palopó.

Muchos dicen que conozco muchos aspectos de la vida cotidiana del lugar: yo crecí ahí y mis nexos familiares me atraen cada quince días a continuar gestando proyectos culturales para San Lucas.

Pero, mi única condición para participar es la siguiente:

Crear un comité cívico con verdadera representación de todos los sectores de San Lucas, que no hayan pertenecido a partidos politiqueros anteriormente, con real convicción de querer transformar su entorno; hombres y mujeres que estén dispuestos a ir de puerta a puerta a buscar a todos aquellos que confíen en que la unión hace la fuerza, que no les importe poner algunos centavos de su bolsa para crear una red de apoyo y posteriormente inscribir el mismo, como modelo de gestión pública - ciudadana para contrapeso a las autoridades municipales.

Sé que suena idílico.

No me cierro a la oportunidad de poder servir a la población, es más, como arquitecto sé que mi amplio aspectro de conocimiento sobre infraestructura, arquitectura, cultura, arte, pueden ayudar a despertar del letargo a éste municipio sumido en el olvido, desde la misma alcaldía.

Buenas noches.

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