Combatiendo la programación de la televisión guatemalteca: "Combate y de Frente con Tito Arias"
Anoche estaba comiendo en un nuevo restaurante:
Entre sus "amenidades" contaban con la programación del Canal 3, canal nacional regalado a Ángel González (cuñado del actual presidente de la Junta Directiva del Congreso de Guatemala: Luis Rabbé) el cual ha copiado el formato mexicano, imagino que por influencia directa de su accionista principal, donde pasan un "reality show" de poca monta.
El primer programa que tuve que oír se llama Combate Guatemala.
Cuenta con una mezcla de juegos en equipos, "sensualidad" de mujeres extranjeras radicadas en Guatemala, jóvenes "atléticos" y coreografías sin ton, ni son. No abundaré en éste desperdicio de transmisión televisiva, porque fomenta la mediocridad en todas sus expresiones.
El segundo programa que ví, es: "Hablando con Tito Arias" (el presidente)
Cuando comenzó la transmisión del sketch del programa, sale un Otto Pérez Molina, actual presidente de Guatemala, ex kaibil, sospechoso de la muerte del Monseñor Juan Gerardi Conedera y de crímenes de guerra en el conflicto armado interno y actual arlequín de la Casa Presidencial; abordando una unidad de transporte colectivo de la ciudad de Guatemala: la ruta 96, famosa por ser una de las rutas más asaltadas en el trayecto de la Universidad de San Carlos de Guatemala USAC (zona 12) a la Avenida Bolívar, entre zonas 3 y 8.
La primera toma muestran una "conversación espontánea" entre Tito Arias (pseudónimo durante la guerra interna) saludando al chofer, posteriormente "dialogando" con los pasajeros de la ruta anteriormente mencionada.
Lo primero que me llamó la atención fue la presencia de más policías de la PNC guatemalteca en el bus versus la cantidad de pasajeros que "dialogaban" con el presidente: la ruta 96 fue abordada en la zona 1 de la capital y se dirige - normalmente - a la zona 12, al Campus Central de la USAC.
Normalmente es una de las rutas más saturadas por los pilotos y sin embargo, la unidad de transporte colectivo contaba con dos personas sentadas en cada uno de los sillones, en una relación 1:1 (un policía y un "civil").
El adujo que la presencia policíaca en los automotores respondía a su plan de "seguridad" y mencionaba la reducción significativa de asaltos a los transportes urbanos.
Yo cuestiono:
Si bien, la ruta 96 ha sido una de las más atacadas por las extorsiones, relativamente es seguro viajar y desplazarse en ella. ¿Por qué no fue a buscar un sistema de transporte colectivo con mayor densidad poblacional, digamos Colonia Maya o El Mezquital?
Bajo su formación militar, él ve la seguridad como una estrategia de control y sumisión del oprimido, más desvirtúa - o desconoce - las demás acepciones de la palabra: parte de ésa "seguridad" que pregona es desmitificada al conocer la realidad del desplazamiento de muchas redes de buses urbanos y extraurbanos.
Uno de mis mejores amigos de la Universidad murió en un accidente famoso: La vuelta del chilero, donde murieron 33 pasajeros, producto de desperfectos mecánicos del aumotor; un sábado 29 de marzo de 2008.
También, otra colega de la Facultad de Arquitectura murió en un intento de asalto, en el cual nuestra compañera se tiró del bus en marcha, murió al instante.
Lejos de meter a policías a las unidades de transporte, mi publicación contrapone los puntos sobre las íes.
Veamos:
¿Quién se encarga de la "seguridad social" de todos los pilotos abatidos por extorsionistas?
Muchos de los elementos de la PNC cuentan con familias, hijos y novias, las cuales quedan desprotegidas por carecer de una afiliación al IGSS para gastos médicos.
Hasta la fecha, cada uno de los muertos por extorsiones son desligados de la delincuencia común y evita la investigación del Ministerio Público al exclamar: "en algo estaba metido" y de esa cuenta, ninguno es responsable.
¿Quién vela que se cumplan los requerimientos de capacidad de pasajeros por unidad de transporte colectivo?
En Guatemala, un bus de 58 pasajeros marca bluebird (extraurbanas, "chiken buses") puede llegar a albergar hasta tres veces la misma cantidad... Saquen sus conclusiones.
Mientras terminaba de cenar, preferí taparme los oídos, porque si ese era el pan y circo que nos ofrece Ángel González en contubernio con el gobierno de turno; prefiero seguir leyendo algún libro interesante.
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