DEJASTE HUELLA FLORECITA.
Aquí estoy
de nuevo,
Diciéndote
lo mucho que te quiero.
Lo escribo
en tiempo presente,
Pues aún
habitas en mi mente.
Y ahí será
tu eterna morada,
En los
cajones de los recuerdos,
En las
pláticas dominicales,
En la foto
del paredón…
Dejaste
huella Florecita…
Una simiente
difícil de borrar,
Un vacío
inexplicable en esa casa;
Una vida al
servicio de los demás.
Dejaste en
mí la tácita idea,
De ver las
horas en relojes de arena,
Para poder
disfrutar del tiempo,
Tu
compañero, que nunca regresará.
Plasmaste en este
lienzo,
Tus palabras
cuales acuarelas fueren.
Construiste
– sin saberlo – mis cimientos,
Tallaste
cada uno de mis futuros versos.
Clonaste tu
virtud en mi madre,
La valentía
en tus hijos varones,
La ternura
en los niños más pequeños,
Te dividiste
en cada uno de ellos.
Aún con
todas tus proezas,
Hoy, 24 de
junio; yo no te tengo.
Extraño la
espontaneidad característica
De una mujer
que vivió su vida…
Con tu
ausencia, el sillón no pinta igual,
Sin tu
arruyo, no se puede descansar;
Sin tus consejos,
es difícil caminar,
Sin tu
presencia, ¡Nada es igual!
24 de junio,
día de invierno,
Mes de
truenos, mes de riego;
Tu recuerdo
fertiliza nuestros sueños,
Tu manera de
vivir, mis recuerdos.
Hasta siempre abuela – madre.
Aún hoy, te echo de menos…

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