Después del 27 de agosto, ¿Qué? (Al respecto de las movilizaciones ciudadanas para el 16 de enero)

Buenas noches.

Para el mundo tecnológico e intercontectado en el cual estamos sumidos, Guatemala estuvo en el ojo del huracán durante todo el 2015 debido a los escándalos de corrupción y juicios dantescos desarrollados durante la #RevoluciónDeLosCarteles que derrocó, por la vía democrática, a un presidente electo: otto fernando pérez molina (en minúsculas, siempre en minúsculas) y Roxana Baldetti.


Para mí, un joven treintañero proveniente de la "Guatemala profunda" radicado en la insurrecta ciudad de Quetzaltenango, ver por primera vez la participación de los jóvenes de mi edad en temas de coyuntura nacional fue gratificante: los temas de política ya no quedaron relegados a las conversaciones de los abuelitos, ¡No señor! A todos les preocupaba la corrupción...


Junto a los amigos de siempre, y a los que fui conociendo en las plazas y manifestaciones, llenamos el Parque a Centroamérica de Quetzaltenango en dos ocasiones que quedarán grabadas en la memoria colectiva: el 16 de mayo, con un aproximado de diez mil personas, el 27 de agosto con doce mil personas y algunas otras manifestaciones con un promedio de tres mil asistentes.


Pero, después del 27 de agosto, con el circo politiquero montado que no tuvo variaciones importantes - salvo la eventual derrota electoral de Manuel Baldizón y posterior desintegración de su partido - y con el discurso de pacotilla del próximo presidente, Jimmy Morales; todo cambió, para mal.


Sucedió la tragedia de El Cambray 2. Hasta hoy no existe una solución integral a la reubicación de personas afectadas, mucho menos a la problemática de la vivienda en Guatemala; peor aún, ninguna mejora a los índices de desarrollo humano para el país.


Continuaron los arrestos por corrupción, impunidad, las impugnaciones por los diputados no inscritos por el Tribunal Supremo Electoral y las designaciones nepotistas de candidatos que "suplantaron" a los candidatos con problemas de diversa índole.


Con dos millones setecientos mil votos, Jimmy Morales se convirtió en uno de los presidentes electos que ganó con mayoría absoluta en Guatemala, SIN un plan de trabajo definido, SIN experiencia alguna y sin noción - siquiera - de lo que representará gobernar un país en bancarrota como el nuestro.

Terminó el año con los regalos navideños de la Corte de In_Constitucionalidad al amparar a la empresa J.I COHEN al respecto de los medicamentos genéricos en Guatemala, alegando "calidad" de productos medicinales para nuestra población, y el tiro de gracia de Alejandro Maldonado Aguirre al aprobar el Salario Mínimo Diferenciado (derogado por la misma Corte que pacta con Dios y con el diablo)


Entre noviembre a enero, se tuvo el tiempo para que todos los colectivos surgidos de la coyuntura evaluaran su porvenir en función de un proyecto a corto, mediano o largo plazo, más nuevamente la coyuntura política volvió a jugarnos la vuelta.


La detención de militares de alto rango por casos de desaparición forzada y delitos de lesa humanidad en la zona militar de Cobán, Alta Verapaz, volvió a sangrar la herida que no cierra en el país del realismo mágico por excelencia, donde la tiranía reina.


Inmediatamente volvieron a ladrar los comunicados panfletarios con sus consignas evocando a la amnesia, a la Ley de Reconciliación Nacional y un sinfín de documentos legales, pero ilegítimos e inaplicables a la verdadera realidad nacional.


El Estado de Guatemala, como máximo violador de los derechos humanos fundamentales, no ha pedido perdón sincero a todos los deudos de una política de tierra arrasada contra los pueblos indígenas, los estudiantes universitarios conscientes y consecuentes con sus ideales, con las personas que estaban en el lugar equivocado y fueron llevados consigo, como botines de guerra; contra el "intelicidio" (asesinato de intelectuales de centro e izquierda) o contra niños inocentes que podían "replicar" el modelo insurgente al crecer.


Quisiera tener el temple de muchos para justificar la barbarie de la guerra y decir: "en algo estaban metidos" y "zafar bulto" - como decimos al buen chapín - del debate necesario y prudente que requiere la memoria histórica nacional.


Con esta nueva incógnita en la fórmula de la justicia e impunidad que nos tocará despejar durante los próximos años en Guatemala, asumirá su gobierno el licenciado Jimmy Morales.

Y todos los colectivos ciudadanos emergentes de la misma coyuntura que catapultó a un comediante para que fuera nuestro presidente, estamos de pie esperando gritar a los cuatro vientos que estamos despiertos, vigilantes y exigentes; apelaremos a la gobernabilidad, al diálogo con los diferentes sectores y a agilizar las demandas legales correspondientes para que nuestro sistema político evolucione y garantice un mejor mañana para todos.



¿Qué percibo para la marcha del 16 de enero?


Sé que el diálogo, el debate sano y la disensión NUNCA formaron parte de nuestro vocabulario, se nos acostumbró a callar para poder vivir unos cuántos segundos más. 


Veo una apatía generalizada de ciudadanos que canalizaron y despotricaron su rabia sentida en los grupos emergentes que, partiendo de la premisa anterior, carecen - en primera instancia - de una formación ideológico - política capaz de responder íntegramente a los problemas estructurales de Guatemala y que buscan canalizar las energías de la marcha del 16 exclusivamente en los temas políticos recientes que atañen al próximo gobernante.


Veo un resurgimiento de la polarización promilitar que busca deslegitimar las marchas ciudadanas convocadas para el 16 de enero, porque sus familiares "nos libraron de ser una Cuba" y son héroes nacionales, bajo su punto de vista.


Percibo una elusión de algunos colectivos que prefieren obviar la  memoria histórica con tal de mantener intacta su popularidad ante los segmentos juveniles que desconocen la realidad política de la Guatemala del siglo XX y que juegan a la tarde sabatina para la selfie en vez de utilizar la plaza como instrumento de educación y concordia nacional.


Entiendo, por un lado, la búsqueda de una separación política de una cuestión meramente jurídica, sin embargo, las cicatrices continúan y debemos aprender a convivir con ellas: hablar, debatir y posicionarnos para después reconstruir este tejido social sumamente fragmentado.


Yo, como individuo, saldré nuevamente al Parque a Centroamérica, como un ejercicio pleno de mi deber político como ciudadano de este territorio.

Si bien, no voté por el presidente electo - por diversas razones - y no me siento representado por él ante la incapacidad que tuvo de presentar su gabinete en los plazos que estableció; mi quehacer será vigilar sus movimientos, con quiénes se rodea, para quién gobierna, a qué sector responderá cuando tenga que tomar decisiones importantes.


Sé que la burocracia imperante me impide ir a buscarlo directamente e invitarlo a tomar un café y conocer de primera fuente cómo percibe su papel como ciudadano y como presidente; pero el espacio público me da la facultad de hacerme escuchar, de buscar empatías y conocer las realidades de todos los demás ciudadanos, buscar consensos y luchar juntos para lograr más.


Yo iré al parque a escuchar un abanico de exigencias, desde las demandas justas de los pueblos indígenas hasta los músicos y artistas que - de alguna manera - se sienten identificados, o no, con Jimmy.

Yo iré al parque, pues;

¡Aquí, sólo queremos ser humanos!

Porque ya no quiero que mi madre derrame lágrimas al escuchar cualquier canción de trova,

Porque mi sangre hierve al ver las disparidades con las cuales unos vivimos, otros sobreviven, y muchos otros apenas tendrán aire para respirar;

Porque, gracias a la sangre inocente y a los mártires consecuentes, tengo la libertad de escribir lo que quiera y decir lo que se me ronca en gana,

Porque no conozco otra forma más directa de construir la democracia.

Porque no quiero que retrocedamos al pasado,

Porque es la única manera de sanar.

¿Y ustedes, por qué saldrán al parque?


Comentarios

  1. Muy interesante su página, no solo la diversidad sino las variantes literarias de sus escritos. Quisiera invitarlo a conocer la AME Guatemala, Asociación de Médicos Escritores que tiene una Coordinadora de Amigos donde escritores de otras profesiones puedes ser socios y a la vez participar de sus actividades nacionales e internacionales. Puede visitar la página web www.asociaciondemedicosescritoresgt.org o escribirnos al correo asociaciondemedicosescritoresgt@gmail.com. Me complacerá compartir con usted. Dra. Evelyn Mazariegos.

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