Mi revolución del 20.

El famoso y afamado 20 de octubre...

Para muchos, "recordar" el 20 de octubre es hablar de la reivindicación de las luchas populares en Guatemala y la instauración de la "primavera democrática" que nuestros abuelos mencionan con orgullo al haber formado parte de las juventudes que retaron al poder y lograron derrocarlo.

Para otros,  es la historia jamás contada por los libros de historia, por las páginas de internet y por los canales "educativos" del cable en Guatemala.

Es la historia silenciada por los mismos de siempre.

Para mí, el 20 de octubre significó un parteaguas de mis pasos:

Ocho años atrás se trató de confesar, justamente en este día de la "Revolución de Octubre" parte de lo que soy y que hasta entonces, no había dicho a ningún miembro de la familia.

Significó reconstruir desde las zapatas y cimientos mi ser y mi carácter - todavía en formación para aquellos tiempos - después de desnudar el alma.

Supuso un redescubrimiento de mi esencia como persona, vislumbrar nuevas fronteras por superar, nuevos muro por derribar, una nueva perspectiva de ver la vida y sobre todo, entender hacia dónde caminarían mis pasos.

Derivó en refugiarme en las artes, las letras, la música, la poesía, el baile y demás facetas que de adolescente sembré y había dejado de lado, para resurgir como el águila que estrelló el pico al suelo para sobrevivir.

Plasmó en mi ideario una manera diferente de ver la vida alejada de los dogmas, los miedos preestablecidos en casa, en la sociedad y en mi entorno; 

Determinó un rumbo para mis intereses personales, mis aspiraciones y mis argumentos de ver el mundo hacia una forma más cosmopolita al entender mis aptitudes, virtudes y defectos en función de lo que hacía en aquel entonces para lo que hago hoy;

Propuso un pequeño purgatorio a nivel interno, para saber y conocer - en primera persona - lo que quiero ser desde aquel entonces, versus lo que soy hoy.

Remontarme a ese 20 de octubre en el Lago de Atitlán, mi segunda casa, lejos de emular la nostalgia o la congoja de aquellos días, es visualizar cómo, paso a paso, un día a la vez; verso a verso y lucha tras lucha; cada uno de esos pequeños "tropiezos" se convirtieron en alicientes para mejorar, para crecer cualitativa y cuantitativamente, para ser más humano; para entretejer e hilvanar mi ser con mi entorno, con mi casa, con mi tierra, con mis pares; ser consecuente con mis ideales, en resumidas cuentas, ser libre.

Muchos celebran el 20 de octubre como la Revolución en Guatemala,
Yo celebro hoy, mi propia revolución de octubre, en casa;
donde siempre estuve,
donde pertenezco
pero desde donde saldré a comerme al mundo.



 

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