¿Qué se siente ser de acá?
Me cuestionan tus ojos
y las ventanas rasgan con el viento
la costumbre
negando lo que soy
frente al espejo.
Me susurran
- al oído -
tus gemidos,
arrastrando la pena ajena
de perder la castidad
con el accionar del hastío.
Me clavas
el puñal de la palabra entre mis manos
para que escriba
- con mi propia sangre -
las remembranzas del arraigo
a las montañas centinelas
del paraje aquel
Al ver el horizonte,
mientras el cosmos me atraía nuevamente
al núcleo de Uwachulew
fundido entre mis dedos
Mis pies brotaron de esta tierra,
Y por más deseos inaprensibles que genere
el llanto,
la pena
- o la vergüenza -
Siempre existirá el momento para volver,
para ser átomo disperso
y renacer acá,
Porque es más fácil surcar a la tristeza
entre la cadencia de los versos
que brotan
- como agua -
al recordar mi procedencia.
y las ventanas rasgan con el viento
la costumbre
negando lo que soy
frente al espejo.
Me susurran
- al oído -
tus gemidos,
arrastrando la pena ajena
de perder la castidad
con el accionar del hastío.
Me clavas
el puñal de la palabra entre mis manos
para que escriba
- con mi propia sangre -
las remembranzas del arraigo
a las montañas centinelas
del paraje aquel
Donde perdí la inocencia
Al ver el horizonte,
mientras el cosmos me atraía nuevamente
al núcleo de Uwachulew
fundido entre mis dedos
Mis pies brotaron de esta tierra,
Y por más deseos inaprensibles que genere
el llanto,
la pena
- o la vergüenza -
Siempre existirá el momento para volver,
para ser átomo disperso
y renacer acá,
Porque es más fácil surcar a la tristeza
entre la cadencia de los versos
que brotan
- como agua -
al recordar mi procedencia.
Donald Urizar.

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